Imagem capa - ¿Es realmente CARA la fotografía? por Gisela Giraldo Fotografía
Fotografía

¿Es realmente CARA la fotografía?

Hablar de precios y costos en un gremio que a pocos acuerdos ha llegado, y difícilmente llegará, siempre generará polémica en colegas y en clientes. Las palabras “barato” o “caro” son ambiguas para ambas partes. Como fotógrafos se necesita un tiempo de experiencia y aprendizaje para saber cobrar por el trabajo y como clientes se necesita empatía y comprensión. Así intentaremos explicar desde los dos puntos (el fotógrafo y el cliente) si es realmente cara o barata la fotografía como se ha mitificado.


Fotógrafos


A los fotógrafos nos han intentado “halagar” diciéndonos que nuestras cámaras toman fotos muy lindas. Si así fuera, la cámara trabajaría sola y los fotógrafos no tendríamos empleo. O sencillamente todo el mundo compraría una cámara con las mejores posibilidades técnicas para tener una “foto linda”. Sin embargo, nosotros siempre respondemos “gracias” para no dar explicaciones largas y confusas y, sinceramente, sí agradecemos y entendemos la intención del “halago”. La razón de fondo está en que lo tangible se relaciona con la razón de ser y lo intangible se sigue ignorando. Incluso nosotros mismos creemos que tener el mejor equipo nos hace mejores fotógrafos. Suena tan absurdo como creer que un lápiz hace grandes dibujos.


Hay tres tipos de inversiones de todo fotógrafo: el equipo, la formación y el trabajo.


Equipo: No es un secreto que el equipo fotográfico es costoso y que se tiene que renovar, ya sea por uso, por mejorarlo, o porque descubrimos su necesidad. Un fotógrafo necesita muchos equipos además de “la cámara que toma fotos lindas”, hablando del cuerpo de la cámara, sino que necesita una lista de elementos acorde al trabajo personal. Por nombrar algunos: un buen computador, lentes, speedlights o flashes, controles de frecuencia, tarjetas de memoria, trípodes, cajas de luz, baterías, arneces, bolsos, etc., elementos que el fotógrafo escoge libremente. Aun teniendo un gran estudio fotográfico y los equipos más avanzados, esto todavía no hace a un fotógrafo.


Formación: De las cosas que más valen para hacernos mejores fotógrafos cada día, es formarnos incansablemente y ser ambiciosos al querer aprender. Esta inversión es base fundamental sobre la cual decidimos con qué equipo trabajar y cómo trabajar, es lo que nos impulsa a querer buscar nuestro estilo, identificarnos con imágenes propias y la que nos hace auténticos. La formación constante no es solamente la formal que recibimos en conferencias, cursos o talleres, sino también la autoevaluación diaria y la búsqueda por mejorar nuestro trabajo. Dicha inversión a veces cuesta mucho en dinero, pero mucho más en tiempo y sacrificios que implica. Pero hay quienes estudian mucho y todavía no se han hecho fotógrafos a falta de práctica.


Trabajo: Y de la mano del punto anterior, el trabajo y la práctica son los únicos aspectos que nos perfecciona. No definiendo trabajo como la única acción donde prestamos el servicio y cobramos, sino como el tiempo que invertimos en generar nuevas propuestas, en formarnos, en aprender, en revisar, etc.; y donde la práctica no da paso a la improvisación. Quienes somos fotógrafos independientes sabemos lo que implica trabajar sin horario definido, en casa y viajando mucho. De hecho, ya contamos nuestra experiencia en un post anterior. A veces el sol sale y se esconde y estamos trabajando sin descanso.


Así nos damos cuenta que iniciarse en la fotografía es costoso y sostenerla y proyectarse es una tarea muy difícil y también costosa. Son inversiones necesarias que nos hace mejores cada día con el único objetivo de brindar lo mejor al cliente. Pero es de este último del que necesitamos mayor comprensión y empatía para entender las razones del precio de un trabajo.


Cliente


Para ser justos, el precio de un trabajo fotográfico no se define únicamente por lo que el fotógrafo realiza, sino por lo que el cliente va a recibir. No recibirá un trabajo de artesanos que se pueda producir en serie o repetir, ni recibirá una mercancía importada de un comerciante. Lo que un cliente recibe de su fotógrafo es el recuerdo de un momento especial, único e importante en su vida. Los fotógrafos somos afortunados porque siempre que nos contratan, lo es para un momento de celebración y relevancia que merece ser recordado.


El punto a analizar es que muchos contamos siempre con una cámara en nuestro teléfono y creemos que podemos crear recuerdos de cualquier momento especial, entonces, ¿de qué vale contratar un fotógrafo? ¿Qué recibe el cliente de diferente o especial? ¿Por qué vale la pena pagarlo? En esta segunda parte del texto no separaremos cada aspecto, sino que enumeraremos brevemente todo lo que el cliente gana.


A manera general, el cliente paga por el recuerdo de un momento. Todos podríamos presenciar un momento, pero un fotógrafo profesional con la correcta experiencia tendrá un sinfín de habilidades para capturar ese momento. Inicialmente, siempre buscará un punto de vista diferente, aunque tenga implicaciones físicas, para ir más allá de un simple registro y llenarlo de una correcta composición que se ha perfeccionado con los años. Incluso hay momentos que solo un fotógrafo con agallas se atreve a fotografiar rompiendo la timidez y atreviéndose a acercarse. Además, en el caso de retratos, muchos clientes siempre temen y son negativos. Aquí el reto del fotógrafo es hacer que su cliente se vea y se sienta bien, cómodo, natural y bello.


Una característica que da valor a la fotografía del cliente, es el reconocimiento de la buena luz. Hablamos de luz natural o luz artificial. Un buen fotógrafo sabe reconocer, controlar o incluso combinar la luz natural y la artificial. Sin una buena iluminación, una fotografía pierde su originalidad y se vuelve común.


Y la cualidad más importante de las fotografías es cómo un momento es resaltado a través de la narrativa. El cliente quiere que sus fotos no solo se vean bonitas, sino que lo emocionen cada vez que vuelva a verlas.


Sabemos que un recuerdo es invaluable, pero hablando de un servicio que merece ser cobrado y pago, consideramos que una sumatoria de todo lo anterior, es el que definiría el precio de un trabajo fotográfico. Aunque siempre hay análisis de mercado y coherencia en cada región, creemos que un fotógrafo siempre debe evaluar estos puntos para saber cobrar y que el cliente debe considerarlos para decidir a quién contratar. Y en nuestra opinión, concluimos que la fotografía es una inversión costosa que debería hacerla cara, pero que lamentablemente se cobra muy barato.


Esta fue nuestra opinión y siempre será importante conocer la tuya. Si eres fotógrafo o cliente, cuéntanos alguna experiencia o simplemente compártenos tu punto de vista. ¿Crees que la fotografía es cara?


Te agradecemos siempre por leernos.


Gisela y Jhon.

(Fotografía: Foto de Tecnología creado por freepik - www.freepik.es")